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Muere Carlotita Moreno, la mujer más longeva del norte

2016-03-14 - Redacción


Meoqui.- A poco menos de dos meses de cumplir sus 116 años y después de que fue entregada a su familia dejó de existir de muerte natural y por complicaciones en los riñones el pasado 16 de febrero el alma del Asilo “El Peregrino”, Doña Carlotita Moreno Moreno, mujer nacida el 4 de abril de 1900 en Los Carrizos, municipio de Parral, Chihuahua, quien emprendió el último viaje para reunirse allá en el cielo con su querido Goyito, el hombre que más amó.


Moreno Moreno era la mujer más longeva de todo el norte de México y sur de los Estados Unidos y quizá la de más edad de todo el territorio mexicano. Falleció y no avisaron a la prensa, dándose cuenta este medio por medio del mismo pueblo, que ventiló la noticia como rumor, hasta corroborarse la triste noticia.

Como si hubiera sido ayer, se recuerda y se tiene muy presente el sábado 28 de marzo del 2015, en que anticipadamente las religiosas del Asilo “El Peregrino” le festejaron en un ambiente emotivo y lleno de alegría, el cumpleaños número 115 a Doña Carlotita, que ya no pudo llegar a sus 116, mismos que estaría cumpliendo el lunes 4 de abril.

El año pasado con una misa en su honor, comida, pastel, música y baile se festejaron los 115 años de esta señora que a esa edad estaba con el sentido del oído casi perdido.

En una ocasión y en entrevista exclusiva con este medio, hecha precisamente al oído, subiéndole el tono de voz, Doña Carlotita Moreno Moreno, con sus ojitos vivarachos y atesorando un ramo de flores entre sus manos, al finalizar la misa en honor a sus 115 años mencionó que se sentía más aliviada y muy contenta de que esté su familia con ella en este festejo adelantado.

En aquella ocasión y antes de que la sentaran a la mesa dijo desconocer que iba a comer. “Para que le voy a contar mentiras, no se que me vayan a dar. Estoy muy contenta porque está conmigo toda mi familia”, dijo.

De su cumpleaños y el haber llegado hasta esta edad contestó que sólo su mamá sabe.

Se le repetían varias veces las preguntas al oído, contestando sobre su estado de salud que “Gracias a Dios no me duele nada”.

Pero ahora ya pagó factura a la Madre Tierra y se encuentra descansando en paz, ya se fue a descansar al lado de su querido Goyito.

En los 115 años de Doña Carlotita Moreno Moreno, disfrutó de “Las Mañanitas”, cantadas a capela por sus familiares y amistades que llenaron de emoción el ambiente y al entonar la banda unas melodías, hilillos de llanto corrieron por las mejillas de Doña Carlotita, mientras los presentes, familiares y curiosos le tomaban la foto del recuerdo.

Nos contó en una de las entrevistas que se le hicieron de su gusto por el baile, y al cumplir sus 115 años de vida mencionaba que recordaba con nostalgia que ya enterró a sus dos maridos y le tocó vivir la Revolución y conocer a Pancho Villa, quien le dio dinero a su familia.

Ella vivía desde hacía casi cuatro años y medio en el asilo de ancianos “El Peregrino”, donde contagiaba con su buen humor y las grandes ganas de vivir, virtudes que resaltó una de las religiosas el año pasado durante la misa en su honor en la capilla que se ubica en el interior del asilo.

El año pasado, al cumplir los 115 años, en la misa en honor a Doña Carlotita estuvo acompañada de sus compañeros del asilo e invitados, pero no figuró nadie de la política, nadie.

FUE TODO UN EJEMPLO DE VIDA

Doña Carlotita Moreno Moreno, según comentó una de las religiosas, “fue un ejemplo de vida por lo difícil que representa llegar a esa edad”, y resaltó de ella que siempre fue una mujer muy trabajadora, que contagiaba con su entusiasmo a los demás compañeros del asilo, por lo que su ausencia va a calar muy hondo en el ánimo de todos, que la van a extrañar.

Doña Carlotita tuvo tres hijos, pero sólo vivió uno que también ya murió, y aquí en Meoqui viven los nietos, hijos de él.

Cuando cumplió sus 115 años, Doña Carlotita recibió regalos, pero lo más lindo fue el cariño de la gente. Ahora ya está con Dios.

Ella siempre fue de muy buen apetito y le encantaban las manzanas cocidas. Siempre tuvo muy buena salud y de lo único que se le oyó quejarse, en una entrevista realizada por este reportero fue de las rodillas, pues se valía para caminar de un andador y hasta sus últimos días también las religiosas la auxiliaban a movilizarse con una silla de ruedas.

Tal fue su estado de salud que jamás se le practicó una operación.

La abuela de Doña Carlotita Moreno Moreno se llamaba Margarita, su abuelo MArtín y sus papás Juanita y Pablo. Sus primas hermanas Adelina y Juanita. Esos eran los familiares que ella recordaba.

En vida dijo tener recuerdos inolvidables, pues contaba que a ella siempre le gustó el baile e iba a la plaza de Parral cuando joven, lugar en donde les daban a las muchachas gardenias. “En la plaza nos regalaban muchas gardenias, flores bonitas y en Parral iba a bailar nomás a los salones”, confió en una de sus pláticas Doña Carlotita.

Mencionaba que si conoció a Pancho Villa, de quien decía  que “era alto de buen cuerpo, más bien gordito, que flaco, y para nosotros sí fue buena gente, ya que le regaló a mi abuelita dinero, un altero de dinero”.

También le gustaba arreglarse  muy bien para las ocasiones especiales, como cuando le festejaron sus 115 años.

Llegó a confiarnos que se casó sólo una vez, pero ya ni se acordaba ni cómo se llamaba su primer esposo, porque después se juntó con Gregorio, a quien ella le decía “Goyito” y fue una persona que se portó muy bien con ella; que le hacía comida, caldito de pollo con bastantes verduras y a pesar de no trabajar a ambos les daban su pensión. Pero Goyito un día falleció al quemarse cuando le cocinaba.

Cuando nos platicaba aquello le entraba la nostalgia, al grado de casi estar a punto de llorar, pues ella quiso mucho a Goyito, quien la trató casi como a una reina.

No se le caía de la boca y menos de su mente y de su corazón, Ahora ya emprendió el camino y el viaje para reunirse con él allá en el cielo, donde volverán a hacerse compañía, como aquí en la tierra.

Y hablando de recuerdos, en el 2012, cuando Carlotita cumplió 112 años, la llevaron a pasear a Chihuahua, donde había muchas muchachas bonitas y la invitaron a comer y cuando fue al mercado de Parral se comió un platillo de chuletas con papas doradas, comida que le encantaba.

En su cumpleaños 115 la emoción le ganó y dejó escapar algunas lágrimas al escuchar una melodía que le llegó hasta el alma, pero lo más importante para ella fue ver a su familia reunida, esa misma que le brindó su último adiós.


Jesús C. Aguirre Maldonado (Texto y Fotos)




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