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Organizaciones denuncian despojos y amenazas de AC vs rarámuris

2018-09-10 - Gustavo Ramos

Varias organizaciones manifestaron su rechazo en contra de la Asociación Civil Asentamientos Tarahumaras, por realizar despojos y amenazas en las comunidades rarámuri urbanas “Carlos Díaz Infante” y “Pájaro Azul”, por imponer esquemas de compra-venta de vivienda.


Familias raramuris se manifestaron en la plaza Hidalgo, donde repudiaron las acciones que promueve el director y presidente de la Asociación Civil, Eleazar Sánchez, de obligar a las familias asentadas a “comprar su vivienda” a condición de no ser desalojadas.

Este esquema ya fue puesto en marcha en el asentamiento “Carlos Arroyo”, donde fueron desalojadas varias familias sin acceso a una defensa o juicio alguno, lo cual representa una violación al debido proceso. Además, hasta la fecha no se han reparado los daños causados a la dignidad, vida y patrimonio de las familias expulsadas de esta comunidad.

“Tenemos la convicción de que el objeto original y presente de los espacios en estos asentamientos es el ofrecer una vivienda accesible a la población perteneciente a los pueblos y comunidades indígenas que arriban a la ciudad en condiciones de enorme adversidad, para darles la posibilidad de establecerse en condiciones dignas”.

Esta oportunidad que les fue otorgada fue aceptada por los ahora habitantes y hasta ahora les ha permitido continuar con sus proyectos de vida y proteger su cultura, permitiéndoles regresar a sus territorios serranos cuando se generen las condiciones adecuadas sin causar la ruptura de su proyecto cultural y de su red social. Ahora, la misma Asociación que en el pasado les ofreció incondicionalmente la oportunidad de tener un espacio de asentamiento indefinido, de la noche a la mañana les obliga a adquirir un crédito ante instituciones financieras privadas sin el acceso culturalmente adecuado a la información, al diálogo ni a la consulta previa.

Ante el escenario de no adaptarse a las rígidas condiciones impuestas, la amenaza de desahucio significa no sólo el incumplimiento de los acuerdos originales, sino una violación al derecho a la vivienda, a la cultura y a la dignidad propia de la persona rarámuri migrante de un espacio seguro, donde se dé continuidad a la identidad y a la cultura, así como a la cohesión de la colectividad amplia a la que pertenecen.

La postura de Asentamientos Tarahumares es para nosotros la reproducción de una discriminación institucional y paternalista, que subestima a los pueblos originarios y sus comunidades y miembros, y toma decisiones unilaterales sin la menor consideración a los derechos consagrados en el sistema de derecho nacional e internacional.

“Hacemos un llamado a Eleazar Sánchez y al consejo de la Asociación Civil, para que respeten las decisiones tomadas por las comunidades y que sean ellas las que decidan lo mejor para la continuidad del proyecto de los asentamientos, respetando el espíritu que le dio origen, la dignidad de la persona y los derechos humanos universales”, señala el posicionamiento a nombre de varias organizaciones.




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